27 marzo 2020

El coronavirus nos pone a prueba

Hoy me gustaría empezar con un cuento Tao, con un mensaje muy antiguo, pero a la vez también muy válido para la situación que hoy estamos viviendo en España y en todo el mundo con el Coronavirus.

Había una vez un anciano que tenía un hermoso caballo, y enterándose de que había un concurso de caballos en la aldea cercana, decidió presentarse, y su caballo gustó tanto que el jurado le otorgó el primer premio.

Cuando volvió a su aldea todos los habitantes le esperaban para celebrar la noticia y darle la enhorabuena y el anciano al escucharlos muy serio y tranquilo, les dijo: ¿quién sabe lo que está bien y quién sabe lo que está mal?

Pasado un tiempo, unos ladrones se llevaron su caballo, y al enterarse los vecinos fueron a casa del anciano a animarle y el anciano les dijo: ¿quién sabe lo que está bien y quién sabe lo que está mal?

Al poco tiempo, el caballo se escapó y volvió a casa y en el camino se encontró con una manada de caballos salvajes, estos al ver al semental le siguieron y entraron todos juntos en la aldea. La gente, enloquecida de alegría, fue a buscar al anciano y a contarle la noticia y lo que el anciano respondió fue: ¿quién sabe lo que está bien y quién sabe lo que está mal?

Días después, el hijo del anciano, al intentar domar uno de los caballos nuevos, se cayó al suelo y se rompió una pierna. Los vecinos fueron a consolar al anciano y este después de agradecerles el gesto les dijo: ¿quién sabe lo que está bien y lo que está mal?

Un tiempo después llegaron unos soldados reclutando a todos los varones del pueblo para batallar en la guerra que tenían con otras regiones, y al ver al chico con la pierna rota no le reclutaron y le dejaron en casa. Al enterarse del suceso, fueron a casa del anciano a celebrar su suerte a lo que el anciano respondió: ¿quién sabe lo que está bien y lo que está mal?

La moraleja de este cuento es no dejarnos llevar por el momento y por las circunstancias, ya que nunca sabemos lo que vendrá después y cómo nos afectará. Lo que ahora vemos negativo puede no serlo después, y viceversa.

Por naturaleza, a nuestro cerebro no le gustan los cambios ni salir de su zona de confort (aunque muchas veces le perjudique estar en ella). Además, los cambios acompañados de incertidumbre nos generan estrés, incomodidad y ansiedad.

Dada la situación en la que nos encontramos ahora con el COVID-19 (Coronavirus), se dan todos los elementos para que nuestro cerebro esté en estado de alerta y nos envíe mensajes de nerviosismo, estrés y angustia.

Seguramente el diálogo que tengas con tu cabeza sea: ¿Qué consecuencias tendrá esto para mi? ¿Cuándo acabará todo esto? ¿Aguantaré bien la cuarentena? ¿Caeré enfermo? ¿Quizás algún familiar o conocido? ¿Qué pasará con mi trabajo? Y muchos más pensamientos, la mayoría de ellos negativos. Esta primera etapa es normal, forma parte de nuestro sistema de defensa, entramos en modo alerta y nuestro cerebro más antiguo toma las riendas y entramos en modo lucha, defensa o huida. Es totalmente normal y comprensible, y más en una situación como en la que vivimos ahora en España, a mediados de marzo de 2020.

Una vez pasada la primera etapa, tenemos dos opciones, y donde pongamos nuestra atención es donde irá nuestra energía. Y los destinos serán muy diferentes.

Imagina que entras en un lugar oscuro y llevas una linterna, allí donde enfoques será lo que podrás ver. Si siempre iluminas en el mismo lugar siempre verás lo mismo, pero esto no quiere decir que solo haya eso, aunque muchas veces nos empeñamos en enfocar hacia el mismo lugar.

El artículo de hoy pretende hacerte consciente de dónde estás poniendo tu foco de atención, foco que normalmente ponemos automáticamente y por defecto en el mismo lugar.

Podemos enfocarnos en:

  1. Hacer crecer y dar más poder a esos pensamientos negativos, a esas inquietudes y nerviosismos, y entrar automática e inconscientemente en modo bucle.
  1. Vivir este momento conscientemente desde una perspectiva más tranquila y buscar las cosas positivas que también nos trae esta situación.
  1. Tomar esta cuarentena como un tormento, verlo todo negativo, buscar culpables y estar pagándola con todos. Instalarnos en la queja, centrarnos solo en lo que se pierde. No salir del pasado y proyectar un futuro pesimista.
  1. Tomarte esta cuarentena como una oportunidad para ponerte al día en casa y con los tuyos, de disponer de tiempo para ti. Tomar consciencia de lo verdaderamente importante en la vida, valorar y agradecer lo que tenemos. Conectar con el aquí y ahora, y disfrutar de ese tiempo que siempre nos faltaba para tantas y tantas cosas. Sentirte útil para los demás, desarrollar el altruismo.

En definitiva, las dos opciones: conectarse al Amor o conectarse al Temor.

Conectarse al Amor

Significa: aceptación, libertad, equilibrio, igualdad, fluir, servicio a los demás, unidos con el todo.

Conectarse al Temor

Significa: control, separación, jerarquía de poder, desigualdad, luchar, servicio al yo, separados del todo.

Hazte estas preguntas:

¿Sabes ya dónde tienes puesto el foco de atención?

¿Este estado te ayudará en estos momentos y circunstancias?

¿Qué podrías y deberías cambiar u optimizar?

Cambiar ese patrón automático de enfoque que tenemos ante determinadas circunstancias no será fácil ni rápido, pero tener la consciencia e intención de querer cambiarlo es el primer y gran paso. Luego, con determinación y constancia, tener muy presente este nuevo patrón que te lleve a buscar lo positivo de todas las cosas, porque siempre existe ese lado.

Esta es una excelente ocasión para conocerte mejor y hacerte consciente de dónde pones el foco y decidir si lo quieres cambiar, las cosas tienen únicamente la importancia que tú les des, tú tienes el poder de elegir.

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